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La microbiota intestinal, compuesta por billones de bacterias, juega un papel fundamental en la salud del eje intestino-cerebro
Los estudios con animales muestran que los probióticos pueden provocar una mejora de las capacidades cognitivas. Así, se ha demostrado que los probióticos a base de Lactobacillus plantarum pueden contribuir a la inhibición de la síntesis de latrimetilamina N-óxido (TMAO), quién interviene en la enfermedad del Alzheimer (AD), mejorando en ratones el deterioro cognitivo y disminuyendo los niveles de β-amiloide en el hipocampo y por tanto, protegiendo la integridad y plasticidad neuronal. Otro tipo de bacterias como la Enterococcus faecium, produce en ratones una mejora significativa en la memoria espacial, así como un aumento de los niveles de butiratol, una disminución de los niveles de citoquinas proinflamatorias y menor deterioro del hipocampo. Del mismo modo, un estudio realizado con Pediococcus acidilactici ha demostrado producir una mejora significativa tanto en la reactividad emocional (estrés), como en la memoria en codornices. En el caso de la epilepsia, cuya afección también cursa con gran deterioro cognitivo asociado a las convulsiones, los estudios con ratas sugieren que los probióticos fueron efectivos a la hora de mejorar tanto el nivel aprendizaje como la memoria espacial, produciendo a su vez aumento de la concentración del neurotransmisor inhibidor GABA.
BIFIDOBACTERIUM BREVE A1
Se han llevado a cabo estudios en humanos para evaluar el efecto del consumo de probióticos en el sistema cognitivo. Así, el probiótico Bifidobacterium breve A1 ha sido estudiado en una muestra de 117 ancianos con deterioro cognitivo leve utilizando la versión japonesa de la Batería Repetible para la Evaluación del Estado Neuropsicológico (RBANS) y el Mini-Mental test (MMSE) al inicio del estudio y después de 12 semanas de suplementación probiótica. Este estudio reveló una diferencia significativa entre aquellos que consumieron este probiótico y aquellos que consumieron placebo en las puntuaciones de memoria inmediata, con una puntuación media de M= 40,39 puntos en el grupo con suplementación en comparación con el grupo placebo que obtuvo una media de M=37,84 en esta prueba. Otros datos que resultaron ser estadísticamente significativos fueron los obtenidos en memoria retardada, con una puntuación media de M=27,93 puntos en el grupo suplementado frente a una de M=26,88 en el grupo placebo.
